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La termografía aérea con drones se ha convertido en el método de referencia para detectar fallos en instalaciones fotovoltaicas. En esta guía te explicamos qué defectos se detectan, qué equipos se utilizan, cuánto cuesta y qué entregables puedes esperar.
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La inspección de paneles solares con drones consiste en sobrevolar una instalación fotovoltaica con una aeronave no tripulada equipada con una cámara térmica (infrarroja) y, generalmente, una cámara RGB de alta resolución. El drone captura imágenes térmicas georreferenciadas de cada módulo solar, que posteriormente se procesan con software especializado para identificar anomalías térmicas indicativas de fallos o degradación.
Este método permite inspeccionar instalaciones de cualquier tamaño —desde cubiertas residenciales de 10 kWp hasta parques solares de cientos de MWp— con una velocidad y precisión imposibles de alcanzar con métodos manuales. Un drone puede cubrir hasta 2 MW por hora de vuelo, lo que significa que un parque solar de 50 MW puede inspeccionarse en 3-4 jornadas de trabajo frente a las 2-3 semanas que requeriría una inspección terrestre.
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La termografía aérea detecta una amplia variedad de anomalías en instalaciones fotovoltaicas. Estos son los defectos más habituales:
Células individuales que muestran una temperatura significativamente superior al resto del módulo. Pueden estar causados por microrroturas, defectos de soldadura, sombreamiento parcial o suciedad acumulada. Si no se corrigen, los hotspots aceleran la degradación del módulo y pueden provocar incendios en casos extremos.
Cuando un string completo (línea de células conectadas en serie) aparece más caliente o más frío que el resto del módulo, suele indicar un diodo de bypass activado, un fusible fundido o una conexión defectuosa en la caja de conexiones. Este defecto reduce la producción del módulo entre un 33 % y un 66 % según el número de strings afectados.
La degradación inducida por potencial se manifiesta como un patrón térmico característico en los módulos situados en los extremos de las cadenas, donde la diferencia de potencial respecto a tierra es mayor. Puede provocar pérdidas de rendimiento superiores al 30 % si no se gestiona.
La acumulación de polvo, excrementos de aves, hojas o cualquier elemento que produzca sombreamiento parcial genera patrones térmicos reconocibles. La inspección aérea con cámara RGB complementaria permite confirmar visualmente el origen de la anomalía y planificar la limpieza de forma selectiva.
Un módulo completo que aparece uniforme y significativamente más frío que los adyacentes indica que no está generando energía. Las causas habituales son cables desconectados, conectores MC4 dañados o problemas en el inversor.
Cableado mal dimensionado, conexiones con alta resistencia, cajas de conexiones sobrecalentadas y problemas en combiner boxes se detectan fácilmente con termografía. Estos fallos suelen pasar desapercibidos hasta que provocan una caída significativa de producción.
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Las cámaras térmicas para inspección solar deben ofrecer una resolución radiométrica suficiente para distinguir diferencias de temperatura de 0,1 °C entre células adyacentes. Las más utilizadas en el sector son:
La elección de la cámara depende del tamaño de la instalación, la precisión requerida y el tipo de drone disponible. Para inspecciones profesionales, se recomienda una resolución mínima de 640×512 píxeles y una sensibilidad térmica (NETD) inferior a 50 mK.
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La inspección manual con cámara térmica portátil sigue siendo válida para instalaciones pequeñas (menos de 100 kWp), pero para cualquier planta de tamaño medio o grande, los drones ofrecen ventajas decisivas:
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Para obtener resultados fiables, la inspección termográfica debe realizarse bajo condiciones específicas:
En cuanto a la frecuencia, la recomendación del sector es realizar al menos una inspección termográfica anual. Las plantas con contratos O&M suelen incluir dos inspecciones al año (primavera y otoño), y es habitual programar una inspección adicional tras eventos meteorológicos extremos (granizo, tormentas fuertes) que puedan haber dañado los módulos.
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El coste de una inspección termográfica con drones depende del tamaño de la instalación, la ubicación y el nivel de detalle requerido en el informe. A modo orientativo:
| Tamaño de la planta | Rango de precio | Duración aprox. |
|---|---|---|
| Cubierta residencial (< 10 kWp) | 150 – 300 € | 30 min |
| Cubierta comercial (10 – 100 kWp) | 300 – 800 € | 1 – 2 h |
| Parque solar (1 – 10 MWp) | 800 – 3.000 € | 1 – 2 días |
| Gran parque solar (> 10 MWp) | Desde 3.000 € (precio por MW) | Varios días |
Los entregables típicos de una inspección termográfica con drones incluyen:
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